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Las Minas, un pueblo entre la memoria minera y el eco de la violencia

Las Minas, Ver. – 29-agosto-2025.-Entre montañas cubiertas de neblina y caminos de terracería que parecen colgar sobre los barrancos, el municipio de Las Minas volvió a ser noticia nacional tras el asesinato del exalcalde Melquiades Alarcón Caro y de su hijo, ocurrido la mañana del jueves 28 de agosto de 2025.

En las calles empedradas del pueblo se respira un ambiente pesado. La gente baja la voz al hablar, como si la violencia hubiese sellado un pacto de silencio. El luto se mezcla con la rutina: algunos van al mercado, otros apenas levantan la vista para saludar, pero todos parecen cargar con la misma tristeza.

La comunidad de Pueblo Nuevo, donde nació y vivió el exalcalde, se convirtió en el centro del duelo. Allí fueron velados padre e hijo, a más de dos mil metros de altura. Para llegar, es necesario atravesar un camino angosto que se interna en la sierra, entre pinos y neblina que casi ocultan la vista.

Quienes se acercan a la localidad aún encuentran rastros del ataque: cintas amarillas rotas, colgadas en alambradas oxidadas, marcan el lugar donde fueron interceptados. Pobladores que acompañan el cortejo fúnebre cuentan que la familia Alarcón era querida, y que la noticia del crimen rompió la calma de la región.

De acuerdo con los primeros reportes, el atentado se registró alrededor de las 8:00 de la mañana en la carretera Zomelahuacan–Pueblo Nuevo. Hombres armados cerraron el paso a la camioneta donde viajaban el exfuncionario y su hijo y abrieron fuego.

El aviso llegó al número de emergencias casi una hora después. Elementos de la Policía Estatal y de la Policía Ministerial se desplazaron a la zona para iniciar las investigaciones y montar un operativo, sin que hasta ahora se conozcan mayores resultados.

Melquiades Alarcón Caro había sido presidente municipal de Las Minas bajo las siglas del PRI en el periodo 2018–2021.

Con poco menos de tres mil habitantes, Las Minas es un pueblo escondido en la sierra veracruzana, a unos 60 kilómetros de Xalapa. Sus paisajes recuerdan su pasado minero, que en el siglo XVIII alcanzó gran auge con la extracción de oro, plata, cobre y otros minerales.

Hoy, entre las curvas de la carretera y las viejas construcciones coloniales, el lugar parece suspendido en otra época. Balcones de madera, casas coloridas y fachadas con flores conviven con ruinas silenciosas. Esa imagen pintoresca contrasta con la violencia reciente que vuelve a poner en la mira nacional a este pequeño municipio.