¿Y la seguridad? Funcionarios de la SSP convierten oficinas en agencias de citas y turismo
Mientras la inseguridad es la realidad diaria de los veracruzanos, al interior de la Secretaría de Seguridad Pública parecen vivir en una «telenovela» de viajes, noviazgos de oficina y nulo rigor administrativo. Sin embargo, la fiesta podría terminar pronto, las auditorías están en puerta. A continuación, reproducimos íntegramente la denuncia ciudadana que hicieron llegar a nuestra redacción:
Denunciaciudadana
13-enero-2026.-Desde esta modesta pero bien enterada tribuna ciudadana se le envía un recadito con copia y acuse de recibo a la gobernadora Rocío Nahle; quizá entre gira, discurso y foto oficial convendría asomarse a la Secretaría de Seguridad Pública, porque ahí la seguridad anda distraída y el orden administrativo parece estar de vacaciones… pagadas, por supuesto.
Y ojo, no es alarma falsa: las auditorías ya vienen. No mandan mensaje previo, no aceptan pretextos y, sobre todo, no se impresionan con sonrisas ni con comidas de tres tiempos. Solventar, justificar y explicar ya no es recomendación, es urgencia.
El secretario Alfonso Reyes debería saber que mientras él despacha, abajo hay quienes despachan besos, viáticos y tiempo laboral como si fueran promociones del día. Y qué decir del oficial mayor Andrés Rosaldo García, a quien algunos ubican más en restaurantes de mantel largo y viajes a la Ciudad de México que revisando números, procesos y responsabilidades. Porque gastar como si no hubiera mañana, cuando la delincuencia sí la hay todos los días, no es estilo… es desconexión institucional.
En Oficialía Mayor, el comentario generalizado es que hay más romance que rigor administrativo. Miradas largas, risitas estratégicas y rondines constantes que poco tienen que ver con control interno. El Licenciado Ángel Sena, que se vende como ejemplo de formalidad, dicen que anda viendo “qué cacha”, demostrando que una cosa es el discurso y otra muy distinta el comportamiento cuando cree que nadie observa.
Y como si fuera poco, en varios casos los puestos claramente les quedaron grandes. No por falta de escritorio, sino por falta de conocimiento, experiencia y tablas. Ahí está el ejemplo del Lic. Sena Aguirre, actual jefe de la Dirección de Recursos Materiales, quien llegó al cargo sin el conocimiento previo que exige un área tan sensible. Porque Recursos Materiales no es para aprender sobre la marcha ni para improvisar; ahí se administran bienes, contratos y decisiones que tarde o temprano terminan bajo la lupa. Y cuando el puesto queda grande, no tarda en notarse… primero en el desorden, luego en las observaciones y finalmente en los informes que nadie quiere leer en voz alta.
En el área de combustible, la lupa apunta a la jefa Rocío Alejandra Gutiérrez Bernal y a su mano derecha Jonathan. Ojalá también tengan todo perfectamente documentado, porque cuando llegan las auditorías ese rubro siempre aparece subrayado, remarcado y con signo de interrogación.
En maquinaria, la salida del Lic. Honorio Aldama no pasó desapercibida. Caras vemos, problemas no sabemos… pero cuando los movimientos se hacen en silencio y sin mucha explicación, es porque algo no quería hacer ruido. Lástima que en los informes, el silencio no cuenta como argumento.
Y mientras los expedientes esperan, los pasillos de la Torre parecen pasarela institucional de mediodía. Mujeres jóvenes, constantes y muy visibles como circulan como si fueran parte del mobiliario y también traen sus romances, Nada contra ellas, pero vale recordar que el servicio público no es decoración, porque aquí no se cobra por presencia, se cobra por conocimiento… o al menos así debería ser.
En Adquisiciones, el subdirector Ricardo Domínguez Navarro haría bien en dejar de dar raite sentimental y ponerse a trabajar. Es sabido que mantiene una relación con la licenciada que está en jurídico y muy allegada a la encargada de la dirección general jurídica.
Mientras tanto, la delincuencia no descansa, la ciudadanía vive con miedo y algunos funcionarios parecen vivir en una realidad paralela donde el reloj no corre, el gasto no duele y las auditorías “seguro se tardan”.
Urge poner orden.
Urge cerrar la novela y abrir los expedientes.
Urge recordar que la auditoría no coquetea, no viaja y no perdona.
Porque Veracruz no se pone de moda con pasillos llenos y escritorios vacíos.
Se pone de pie con trabajo serio.
Ahí queda el aviso, con sarcasmo incluido. Caras vemos… y expedientes también.
