Niños con síndrome de Down encuentran en el deporte mucho más que un juego
Xalapa, Ver., 28 de junio de 2026.- Hay niños que llegan sin querer soltar la mano de sus padres y, con el paso de los entrenamientos, terminan corriendo detrás de un balón, conviviendo con otros compañeros y tomando decisiones por sí mismos. Ese es el cambio que desde hace casi 20 años busca el Club Inclusivo de Veracruz (CIVER), un proyecto que ha encontrado en el deporte una herramienta para impulsar la autonomía de personas con discapacidad.
Con actividades para personas de entre 4 y 99 años, el club ha impactado a más de 300 niñas, niños, jóvenes y adultos a lo largo de su historia. En los últimos seis meses también abrió un equipo de fútbol 5 para personas con síndrome de Down, que se suma a disciplinas como bochas, básquetbol, atletismo y natación.
«Mucha gente visualiza la inclusión como algo meramente académico, pedagógico, y aquí vamos primero por normas, reglas, hábitos, seguridad, independencia y autonomía a través de la actividad física», explicó el coordinador Juan Carlos Guízar.
El proyecto también enfrenta un reto poco visible: la falta de entrenadores especializados. Ante esa realidad, son las propias familias quienes terminan convirtiéndose en parte fundamental del equipo.
«Tristemente no hay muchos especialistas deportivos que se quieran integrar con nosotros. Hoy puedes ver que dos papás de mis chicos son los que nos ayudan a hacer los entrenamientos, porque definitivamente no hay manos que alcancen y quienes están permanentemente con ellos son los papás», señaló.
Para Guízar, ese desconocimiento es una de las principales barreras que aún enfrenta la inclusión. «Yo creo que el desconocimiento genera miedo, y el miedo hace que muchos de nuestros compañeros no quieran venir a conocer, a trabajar y a aprender de ellos», reflexionó.
Mientras tanto, cada entrenamiento sigue demostrando que una cancha puede ser mucho más que un espacio para practicar deporte. Puede convertirse en el lugar donde un niño gana confianza, una familia encuentra apoyo y la inclusión deja de ser un discurso para convertirse en una realidad.









