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Caída en precios del café desata alerta entre productores

Xalapa, Ver. 19 de enero 2026.- En pleno centro de la cosecha 2025–2026, el sector cafetalero encendió las alarmas por el desplome en el precio del café cereza y la falta de mecanismos de defensa por parte del gobierno federal.

Durante una rueda de prensa, productores denunciaron que un invierno atípico, con fuertes lluvias, agravó las pérdidas por roya y rapiña, mientras los comercializadores en coordinación con el mercado de bolsa imponen castigos al precio justo cuando más se necesita estabilidad, en un contexto de opacidad institucional y sin políticas claras para proteger al campo.

Los cafetaleros documentaron que, al cierre de bolsa del 16 de enero, el precio internacional se ubicó en 355.30 dólares por cada 100 libras; sin embargo, el diferencial negativo por las importaciones de café Robusta, estimado en 8.50 dólares, y los gastos de comercialización reducen el ingreso real a alrededor de 303.80 dólares, lo que, al tipo de cambio, equivale a cerca de 5,500 pesos por quintal de pergamino.

Bajo este escenario, el precio en campo debería rondar los 20.50 pesos por kilo de cereza, pero los reportes de comunidades confirman pagos entre 16 y 17.50 pesos, un castigo de hasta 3.50 pesos por kilo que golpea directamente a los productores.

El panorama se agrava con el incremento de importaciones de café Robusta de menor calidad, principalmente de Vietnam y Brasil, que presionan a la baja los precios del arábigo mexicano. De acuerdo con un boletín difundido por organizaciones del sector, estas importaciones desplazan al café nacional, reducen los diferenciales y abren la puerta a prácticas que permiten exportar mezclas como si fueran café mexicano, afectando la competitividad y el ingreso de las familias cafetaleras. Además, señalan que la Secretaría de Economía ha condicionado reglas que facilitan la exportación de café verde importado, lo que profundiza la crisis.

Los productores exigieron a la Presidencia de la República investigar la relación entre funcionarios y transnacionales, frenar el exceso de importaciones de Robusta y establecer mecanismos urgentes de defensa del precio, para evitar que la capital veracruzana y el resto del estado sigan viendo cómo el trabajo del campo se devalúa frente a la falta de voluntad institucional.