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Cumple 10 años el arco a la Santa Muerte en Coatepec: así comenzó la tradición

***Superan prejuicios y rechazo social

Coatepec, Ver.,1-noviembre-2026.-Entre críticas, amenazas, dificultades económicas y el rechazo de algunos sectores de la sociedad, Benjamín Olmos Colorado, conocido como “El Wichi”, cumple 10 años al frente de la elaboración de un arco dedicado a la Santa Muerte en el municipio de Coatepec, una tradición que comenzó con pocos participantes y que actualmente reúne a un grupo de creyentes que se organiza para mantener viva su celebración.

En entrevista, Olmos Colorado recordó que su acercamiento a esta devoción comenzó hace aproximadamente 17 o 18 años, aunque fue hace una década cuando recibió la oportunidad de continuar con la elaboración del arco, una tradición que originalmente se realizaba en honor a los difuntos y que ya incluía una imagen de la Santa Muerte.

Explicó que, antes de asumir la responsabilidad, participaba en la organización junto con otras personas, a quienes incluso apoyaba con la entrega de camisetas. Sin embargo, recordó que en aquellos años la devoción era vista con recelo y algunas personas se negaban a portar prendas relacionadas con esta imagen.

Tras el fallecimiento de Nicasio, quien anteriormente se encargaba de elaborar el arco, la tradición continuó con otros integrantes de su familia. Posteriormente, por distintas circunstancias, le ofrecieron a Benjamín hacerse cargo de esta actividad.

Aunque otras personas también estaban interesadas en continuar con la celebración, finalmente recibió la oportunidad de llevarla a cabo, con el respaldo de su familia, cuyos integrantes respetaron su decisión pese a mantener sus propias creencias religiosas.

Así comenzó hace 10 años la etapa que consolidó el arco dedicado a la Santa Muerte en Coatepec.

De dos imágenes a una celebración colectiva

El entrevistado recordó que, durante la primera celebración bajo su responsabilidad, únicamente contaban con dos imágenes y acudieron algunas personas para participar en las actividades.

Sin embargo, la aceptación no fue inmediata. Al año siguiente, relató, algunas personas comenzaron a reunir firmas para intentar impedir que la celebración continuara, mientras que su familia recibió comentarios intimidatorios e incluso advertencias sobre posibles agresiones contra quienes participaban en la organización.

Pese a estas situaciones, decidieron mantener la tradición y continuar con la elaboración del arco.

Olmos Colorado señaló que, durante estos 10 años, también han enfrentado dificultades con autoridades municipales para conseguir autorización para instalarlo. Asimismo, mencionó que recientemente les restringieron el uso de pirotecnia, por lo que han tenido que ajustar algunas de sus actividades.

A pesar de las controversias que todavía genera esta devoción, sostuvo que la celebración ha logrado mantenerse sin que, durante el periodo que lleva al frente de la organización, se hayan registrado percances relacionados con ella.

La organización ha crecido con los años

Uno de los cambios más importantes ocurrió hace aproximadamente dos años, cuando se conformó un comité integrado actualmente por alrededor de 12 personas, quienes colaboran en la organización y aportan recursos económicos para cubrir los gastos.

Benjamín recordó que, al principio, él asumía prácticamente todos los costos de la celebración. Con el paso del tiempo, más personas se sumaron y comenzaron a cooperar para ampliar las actividades.

Como ejemplo del crecimiento, mencionó que anteriormente llegaban a regalar alrededor de 20 camisetas, mientras que actualmente preparan aproximadamente 300, aunque en ocasiones resultan insuficientes ante la cantidad de personas que acuden.

También destacó que entre los creyentes hay personas con distintas ocupaciones, como médicos, enfermeros, taxistas y conductores del transporte público, lo que, desde su perspectiva, demuestra que esta devoción se ha extendido entre distintos sectores de la población.

Además, aseguró que durante estos 10 años no han salido a las calles a solicitar dinero para financiar la celebración, pues los gastos se cubren mediante las aportaciones de quienes participan en la organización.

Al recordar los primeros años, Olmos Colorado reconoció que la imagen de la Santa Muerte estaba rodeada de estigmas, pues algunas personas la relacionaban exclusivamente con la delincuencia, el narcotráfico y la violencia.

Incluso relató que, en su experiencia personal, llegó a enfrentar problemas laborales por portar una imagen de esta figura religiosa, situación que contribuyó a que dejara de ocultar sus creencias por temor a las críticas.

Para él, uno de los cambios más significativos ha sido observar que cada vez más personas muestran abiertamente su devoción, portan dijes y participan en las celebraciones sin el mismo temor al rechazo social que, asegura, existía anteriormente.

No obstante, reconoció que las diferencias religiosas continúan presentes y que hay personas que no comparten estas creencias.

En ese contexto, defendió el respeto a la libertad de cada persona para elegir sus prácticas religiosas y sostuvo que, más allá de las críticas, la fe compartida ha permitido mantener unido al grupo durante una década.

A 10 años de haber asumido la responsabilidad de organizar el arco, Benjamín Olmos Colorado considera que la permanencia de esta celebración representa el resultado de un proceso marcado por dificultades, cambios en la organización y una mayor participación de los creyentes.

Lo que comenzó con dos imágenes y un reducido grupo de asistentes se ha convertido en una tradición que sus organizadores buscan preservar en Coatepec, en medio de las diferencias de opinión que todavía genera la devoción a la Santa Muerte.