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Don Chema: La fuerza de un hombre que no conoce el «estrés»

  • A sus 88 años, carga más de 300 kilos sobre un diablito y camina las avenidas más transitadas de la ciudad

Las grandes avenidas de nuestra ciudad, como la Ruiz Cortines y la Lázaro Cárdenas, son testigos diarios del andar inquebrantable de una figura que se ha vuelto parte del paisaje urbano. Don Chema, a sus 88 años, no se detiene ante el cansancio ni ante el intenso tráfico que caracteriza estas arterias. Mientras muchos se agobian por las presiones de la vida moderna, él confiesa, con la sencillez de quien ha vivido lo suficiente, que el «estrés» es una palabra que no habita en su vocabulario

Cada día, la jornada de Don Chema comienza en el centro de la ciudad. Es vecino de la calle Morelos, donde renta un pequeño cuarto. Ese espacio no es solo su refugio para descansar tras largas jornadas de trabajo, sino también el lugar seguro donde guarda su «diablito», su herramienta de batalla. Es ahí, en ese rincón de la zona centro, donde carga sus bártulos y sale todas las mañanas, decidido a recorrer kilómetros para enfrentar lo que el día tenga preparado.

Para Don Chema, el éxito no siempre está en los títulos guardados en un cajón. Con la sabiduría que solo dan las décadas de trabajo, él cuestiona la frustración de muchos jóvenes que terminan una carrera y se sienten perdidos al no encontrar su primer empleo. «Una cosa es estudiar y otra cosa es hacerlo», sentencia, recordando que la experiencia real se forja en el campo de batalla, ya sea como ingeniero, taquero o ayudante de mecánica.
Su lección es clara: en tiempos donde el dinero no alcanza, la clave no es esperar a que las oportunidades lleguen, sino aprender a trabajar en «lo que caiga».

A sus 88 años, Don Chema sigue siendo un hombre independiente. No necesita de grandes lujos; su vida se sostiene con lo que gana cargando fierro, recogiendo basura o componiendo zapatos. Mientras otros buscan el camino fácil a través de una pantalla de teléfono, él prefiere el esfuerzo físico: «El ejercicio te quita toda clase de enfermedades», asegura con la convicción de quien, a pesar de su edad, es capaz de mover más de 300 kilos en su carreta.

Cuando se le pregunta qué le diría a las nuevas generaciones, su respuesta es un recordatorio de resistencia que todos podemos aplicar. Para Don Chema, la vida es demasiado corta para rendirse ante las dificultades o perderse en distracciones que, a la larga, no dejan nada bueno.
Su mensaje para quien quiera escucharlo es directo, sin rodeos y cargado de verdad: «Échale ganas al trabajo. No te rajes. Porque si no, de lo contrario, no vamos a hacer nada».